El referente de la institución contó en Radio Impacto 98.9 FM que nuevamente ingresaron a la cancha y se llevaron cables, pelotas, implementos de cocina y otros elementos utilizados para las actividades con niños. En los últimos tiempos también les robaron tres garrafas y en varias oportunidades el cableado de la iluminación. “Estas cosas te desmotivan”, expresó.
Una vez más, una institución deportiva de la ciudad fue víctima de un robo, generando preocupación y, sobre todo, mucha impotencia entre quienes trabajan diariamente para mantener el espacio y brindar actividades a los niños.
El entrevistado contó que la institución viene realizando un enorme esfuerzo para mejorar las instalaciones. Como ejemplo, mencionó la construcción de un paredón de siete metros por tres, una obra que puede parecer pequeña para algunos, pero que para quienes trabajan en el lugar representa un esfuerzo enorme.
“Piedrita por piedrita vamos formando y conformando una cancha más o menos presentable para el baby fútbol”, explicó, destacando el trabajo y la colaboración de diferentes personas para poder mantener el espacio.
Sin embargo, todo ese esfuerzo vuelve a verse afectado por los hechos delictivos.
“YA ES LA SÉPTIMA VEZ”
El referente contó que el lunes recibió el llamado avisándole que nuevamente habían ingresado a la cancha.
Según relató, en esta oportunidad los delincuentes se llevaron cables, pelotas, implementos de cocina y otros elementos.
La situación se suma a robos anteriores. Aseguró que ya les han sustraído tres garrafas y que en tres oportunidades diferentes fueron víctimas del robo de cables.
“Ya es la séptima vez”, señaló con preocupación.
Para quienes trabajan en la institución, el problema tiene una gravedad especial porque los elementos robados no son utilizados con fines comerciales, sino que están destinados a las actividades de los niños y al funcionamiento cotidiano del club.
El entrevistado cuestionó que se ingrese a instituciones humildes, escuelas o espacios deportivos que realizan un trabajo social y comunitario.
UN ESFUERZO PARA LOS NIÑOS
Uno de los puntos que más preocupa es que los robos terminan afectando directamente las actividades que se realizan con los gurises.
La institución realiza diferentes acciones para poder sostener el funcionamiento de la cancha y brindar apoyo a los niños, incluyendo una copa de leche.
El referente expresó su frustración al señalar que muchas veces quienes están detrás de estos robos terminan perjudicando a los mismos niños de la comunidad.
“Los gurises son nuestra vida”, manifestó, dejando en claro que, pese a las dificultades, existe la intención de continuar adelante.
Pero reconoció que situaciones como esta generan un fuerte desgaste y hacen que muchas veces aparezca la pregunta de si vale la pena seguir realizando semejante esfuerzo.
“Estas cosas así te desmotivan”, repitió durante la entrevista.
TAMBIÉN LES ROBARON EL CABLEADO DE LA ILUMINACIÓN
La situación se vuelve todavía más complicada porque aproximadamente 25 días antes habían sufrido otro robo, en aquella oportunidad del cableado que estaba instalado en el exterior y que permitía alimentar la red lumínica de la cancha.
Para recuperar ese sistema, la institución realizó beneficios y actividades para recaudar fondos.
Según relató, la semana anterior habían logrado finalmente reunir el dinero necesario y consideraban que habían alcanzado una pequeña victoria después de tanto esfuerzo.
Pero el nuevo robo volvió a cambiar completamente el panorama.
Ahora deberán afrontar nuevamente gastos para reponer los materiales.
El problema se agrava porque, según explicó, el cableado debe ser reemplazado prácticamente en su totalidad y no pueden simplemente agregar un tramo nuevo al material existente.
BUSCAN INSTALAR CÁMARAS Y MEJORAR LA ILUMINACIÓN
Frente a esta situación, la institución ya comenzó a tomar medidas.
El entrevistado señaló que está gestionando la instalación de cámaras de seguridad y luces con sensores, buscando generar mayores dificultades para quienes intenten ingresar durante la noche.
También manifestó que tienen previsto realizar controles más frecuentes en horas de la madrugada.
La preocupación tiene fundamento: según relató, en el último episodio el ingreso habría ocurrido aproximadamente a las 2 de la mañana, permaneciendo la persona dentro del predio hasta pasadas las 4.
En ese momento había cámaras de un vecino que permitieron registrar movimiento, pero las imágenes no tendrían la suficiente calidad como para identificar claramente a la persona.
“Se ve el bulto”, explicó.
“EL QUE SE DEDICA A ESO TIENE TODO EL TIEMPO DEL MUNDO”
Durante la entrevista también surgió una reflexión sobre la existencia de un posible mercado para los elementos robados.
El entrevistado planteó que necesariamente debe existir alguien dispuesto a comprar determinados materiales, y señaló particularmente la preocupación por la comercialización informal de cables y otros elementos.
También destacó que existen personas que trabajan legalmente en la compra de determinados materiales y que incluso han colaborado advirtiendo cuando aparecen elementos cuya procedencia puede resultar sospechosa.
Sin embargo, señaló que también existen personas que trabajan de manera informal y que no necesariamente tienen los mismos controles.
PREOCUPACIÓN POR LA SEGURIDAD EN LA ZONA
El referente reconoció que la institución está ubicada en una zona donde existen dificultades vinculadas a la seguridad.
Contó además que había tomado conocimiento de otros hechos ocurridos recientemente en las inmediaciones.
Pero consideró que el problema no pasa solamente por la presencia policial, sino también por una cuestión social.
“No entiendo cómo pueden ir a una escuela a robar”, expresó, cuestionando que se ataquen espacios que tienen como objetivo brindar servicios y oportunidades a los niños.
También mencionó el caso de otras instituciones y clubes humildes que atraviesan situaciones similares.
RECLAMÓ MAYOR INFORMACIÓN Y RESPUESTA
Sobre el final de la entrevista, sostuvo que la Policía realiza recorridas nocturnas por la zona y reconoció que existe presencia policial.
Sin embargo, consideró que “no alcanza”con eso y que sería necesario contar con mayor información para poder avanzar en la investigación.
Según relató, la persona que ingresó en esta última oportunidad permaneció durante varias horas dentro del predio, lo que demuestra las dificultades existentes para controlar este tipo de hechos.
A pesar de la indignación y el cansancio, el referente aseguró que la institución seguirá adelante.
El trabajo continúa porque, según sus palabras, existe un legado y un compromiso con los niños que utilizan la cancha.
“Tenemos un legado, tenemos que seguir con esto. Los gurises son nuestra vida”, expresó.
La institución deberá ahora volver a comenzar el camino para recuperar lo perdido, conseguir recursos, reforzar la seguridad y continuar con las actividades.
Una tarea que, como tantas veces, se sostiene con esfuerzo, colaboración y compromiso de quienes trabajan por el deporte y los niños de la comunidad.







