Autoridades de la Dirección Nacional de Apoyo al Liberado (DINALI), del Instituto Nacional de Rehabilitación (INR) y referentes departamentales analizaron en Río Negro estrategias para fortalecer el proceso de reinserción de las personas que egresan del sistema penitenciario.
El objetivo es articular el trabajo entre la Intendencia, la Junta Departamental, el INR y DINALI, evitando intervenciones aisladas y procurando una respuesta integral a la problemática denominada “cárcel-calle, calle-cárcel”.
El director nacional de DINALI, Luis Parodi, destacó la importancia del encuentro y señaló que uno de los acuerdos alcanzados fue incorporar al INR a las Mesas Interinstitucionales de Políticas Sociales (MIPS). También valoró la posibilidad de que la Junta Departamental, pueda involucrarse de manera más activa en las acciones. En Río Negro, más de 20 personas trabajan actualmente mediante convenios y programas laborales vinculados a DINALI.
Existen acuerdos con la Intendencia, el Correo y otros organismos, además del programa ACCESOS y postulaciones a iniciativas como Impulsa.
Martín Cerrilla explicó que los programas laborales tienen una duración de entre seis y siete meses, mientras que las pasantías contempladas en los convenios pueden extenderse hasta dos años. Las evaluaciones realizadas por la Intendencia han sido positivas y las personas son asignadas a tareas de acuerdo con su formación y capacidades, incluyendo labores de cocina, administración y mantenimiento.
Por su parte, desde el INR, Eduardo Domínguez, director UNIPPL No 11, manifestó que se planteó la necesidad de conformar una mesa interinstitucional que permita planificar el egreso desde etapas previas, complementando la formación educativa y laboral que se brinda dentro de la unidad.
Las autoridades señalaron que uno de los principales obstáculos continúa siendo la reincidencia, estimada en el entorno del 60% al 70%. Entre las causas mencionadas aparece la denominada “puerta giratoria” entre la situación de calle y el sistema penitenciario: personas que recuperan la libertad, restablecen temporalmente los vínculos familiares, vuelven a perderlos y terminan retornando a la calle y posteriormente al sistema carcelario.
Asimismo, se advirtió sobre cambios en el perfil de la población penitenciaria y de los delitos por los que ingresan las personas privadas de libertad.
Según se explicó, actualmente se observa una mayor presencia de casos vinculados a la negociación de estupefacientes y rapiñas, mientras que también se ha incrementado la participación de varios integrantes de una misma familia en actividades delictivas.
Para las autoridades, estos cambios refuerzan la necesidad de abordar la problemática desde una perspectiva interinstitucional y con políticas que acompañen efectivamente el proceso de retorno a la sociedad.







