Edgard Angerosa, director de la academia «La Única», aseguró que la Intendencia no exige el cumplimiento de la normativa vigente a todas las empresas por igual, lo que ha afectado seriamente su estructura laboral.
En diálogo con ENCARANDO LA MAÑANA de radio Impacto Azul FM, Edgard Angerosa, director e instructor de la academia de conducir «La Única», expresó su profundo malestar ante lo que considera una situación de discriminación y falta de fiscalización por parte de las autoridades municipales.
La controversia se centra en la operación de una academia externa que, según Angerosa, no cumple con los requisitos exigidos por la reglamentación local.
Exigencias desiguales.

Angerosa detalló que su academia fue intimada en su momento para cumplir con estrictas normas de identidad y seguridad, tales como:
Identificación visual: Los vehículos deben ser obligatoriamente de color amarillo con vivos verdes.
Equipamiento: Contar con doble pedalera y cartelería específica que indique «Coche Escuela» y «Mantenga distancia».
Personal cualificado: Todos los funcionarios deben ser instructores registrados a nivel nacional.
A pesar de estas exigencias, Angerosa denunció la presencia de un vehículo de color gris operando en la ciudad sin cumplir con el esquema de colores ni con el registro de instructores nacionales.
«Me considero que estoy siendo discriminado, porque si a mí me hacen despedir a una persona por no ser instructor, no pueden permitir que otros operen sin esos títulos», afirmó el empresario.
Impacto en el empleo local
La falta de una competencia en igualdad de condiciones ha tenido un impacto directo en la plantilla de «La Única». Angerosa reveló que, debido a estas presiones y a la competencia desleal, pasó de tener cinco empleados y la posibilidad de operar tres vehículos a quedarse solo con un colaborador.
Al realizar el reclamo ante la Intendencia, la respuesta obtenida fue, según sus palabras: «Vos hacé lo tuyo, nosotros sabemos qué hacemos».
Para el entrevistado, esta actitud institucional no solo es insatisfactoria, sino que ignora la resolución establecida originalmente por la administración.
Hacia una profesionalización del tránsito
Más allá de la queja puntual, Angerosa abogó por una mayor profesionalización del sector. Recordó que desde 2010 impulsa un proyecto para crear una Escuela Nacional de Instructores e Inspectores de Tránsito.
Este proyecto propone una tecnicatura que incluya formación pedagógica para instructores y capacitación en áreas críticas para los inspectores, como la normativa y el lenguaje corporal.
«El cuerpo siempre comunica. Cuando un inspector se presenta ante un ciudadano, debe tener una postura de autoridad, estar convencido de lo que dice y no titubear», concluyó.







