Después de haber tenido más de 500 carpas despegadas a lo largo de enero en las cañas, donde el buen clima y la alta temperatura colaboró para que se diera una gran temporada de verano, el número de campamentistas ha decaído considerablemente.
Robert Díaz, señaló que en la actualidad hay unos 52 campamentos que quedaron luego de la intensa precipitación registrada el miércoles, con una renovación permanente de gente que sale y entra, en este caso con una afectación en particular y es la presencia de cianobacterias en la zona de playa, esperándose que para carnaval, se pueda volver a recuperar el movimiento que se tuvo en la primera quincena de enero.
PARA LA REGIÓN, NO HAY PLAYA COMO LAS CAÑAS.
Un grupo de vecinas jubiladas que aprovechando el tiempo de esparcimiento llegaban a nuestro principal balneario, para disfrutar de algunas horas, destacaron la naturaleza, tranquilidad y seguridad de las cañas.
La densa presencia de algas o cianobacterias, que abarcaba la franja costera de las cañas, determinó que muchas familias y visitantes solo pudieran disfrutar de la sombra y arena, pero sin poder ingresar al agua por las recomendaciones de la dirección de ambiente y administración de nuestro principal balneario, habiendo bandera sanitaria.







