Con pérdidas que se tornan francamente irrecuperables y con la desazón de no haber sido tenidos en cuenta por el Comité de Emergencia, el grupo de 42 ladrilleros de Fray Bentos, donde de cada emprendimiento dependen unas 10 personas, trata de salir adelante.

Se trabaja duro para poder recuperarse tras la afectación provocada por la tormenta, si bien cubrimos los ladrillos con una lona, la fuerza del viento y el agua, arrasaron con todo y provocaron cuantiosas pérdidas, como una producción que estaba pronta para colocar en el mercado de unos 15.000 ladrillos.
Las cooperativas de viviendas adquieren materia prima y la Intendencia está comprando algo, pero es muy poco, dijo Catalino Pereyra, que tiene su horno de ladrillos en Alzaibar casi San Salvador.









